Eppur si se escapa… Saludos el mío!

La prisión. Desde tiempos que se pierden en la memoria, al hombre justo y correcto le parece que ese recinto es una especie de purgatorio en el cual deben pagar por sus culpas los impíos y pobres de alma que atentan contra la moral, los principios de fe, las buenas costumbres o cualquier causa plenamente justificada por la maldad y la maledicencia que encerraron sus actos.

Innumerables son los casos de prisiones terribles en donde el ser humano quedaba confinado y apartado de la sociedad, para pagar así sus penas o de alguna forma purgar ante la sociedad por sus males, tal es el caso de la famosísima prisión de Alcatraz, imposible de escapar, enclavada en un islote frente a la hermosa  bahía de San Francisco; como olvidar la prisión de Chateau D’ If, en donde el inmortal Edmond Dantes, posteriormente conocido como El Conde de Montecristo, debió pagar una injusta condena. No menos terribles prisiones pueden ser La Bastilla, cuya toma fue el punto de arranque de la Revolución Francesa, La isla del Burro, suerte de Alcatráz venezolano, Carandirú y miles más…

Viendo esas torres inexpugnables, llenas de trampas y guardias sin alma ni corazón, me pregunto… ¿Cómo puede ser, que en las cárceles venezolanas se cuelen armas, teléfonos inteligentes de última generación y por último, mas no menos importante, se fuguen prisioneros de máxima seguridad así como nada? Es sencillo: COMPLICIDAD…

No, por favor, no me malinterpreten. No con esto pretendo que se haga una tribuna popular y se encaren a los responsables por la seguridad de tales instalaciones, en lo más mínimo. La complicidad es de las siempre tiernas “abuelitas” que van a visitar a sus familiares prisioneros, y abusan de su dulzura y candor, para pasar todos esos artilugios metidos en inmensas tortas que llevan los domingos “a sus nietecitos…” No señora, hágame el favor!!

¿Cómo no desconfiar de una señora de 83 años que lleva una torta de 6 pisos para uno de sus nietos? La excusa es perfecta: Señor guardia, lo que pasa es que mi nieto allá adentro hizo muchos amigos y les preparé esta tortica más grande, para que alcanzara para todos…

Ajá señora, eso se lo entiendo, pero y ¿por qué se escucha un timbre dentro de la torta y la punta parece un rifle de asalto?

Otra “dulce abuelita” le llevo una olla con sopita caliente a su nieto, olla que parecía destinada a una sopa del record Guinness… No señor guardia, lo que pasa es que mi nieto come muho y me da cosa verlo asi flaquiiito como lo vi el otro día que vine

Ok doñita, se lo creo, pero… Esas verduras flotando a mi me parecen granadas fragmentarias y no precisamente pedazos de yuca, ocumo y ñame…

Pero no menos cierto, es que la suspicacia que despiertan estas doñitas es producto del peligro que representan esas señoras que, con cara angelical, pretenden engañar a los celadores de las super seguras prisiones del país. Ya por cierto fue capturado uno de los más buscados criminales, y ¿a quién vimos por ahí? A la abuelita…

Sea la prisión que sea, sea el reo que sea, por favor amigo lector, nunca confíe en esas malévolas señoras que se auto denominan “Abuelitas” porque en cualquier momento pueden dar la campanada y Ud. quedará atónito ante sus terribles hazañas.

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Cuando el fin se acerca… Saludandito a Harold Camping

Cuando hay un evento o incidente que la escandaliza, mi abuela suele decir “…fin de mundo chico” como que si eso que está viendo es un evento apocalíptico. En tal sentido, me puse a reflexionar sobre lo que es el fin del mundo para muchas personas, pero mas allá  de eso, me puse a verlo desde la óptica del caraqueño común.

 

Todos los días nuestro día comienza a eso de las 5am (para los más dormilones que no vivimos tan lejos) No podemos ponernos un desayuno a cuerpo de rey, como dictan las normas nutricionales normales, porque no hay huevo, no hay pan, no hay leche… en fin, una canilla con queso blanco y de vaina. El jugo de naranja, quedará para cuando cobres. Sales de la casa y agarras la primera camionetica que puedes, no la que quieres, y eso si: colgado de la ventana como que si ese fuera el ultimo transporte antes de evacuar el planeta. Finalmente, cuando consigues un puesto, entonces te tienes que bajar, solo para enfrentar la odisa de tomar otro autobús o buseta, con el cual finalmente si llegarás  a tu destino: el infame metro de Caracas.

Al más puro estilo de “La Divina Comedia”, un funcionario del metro, nos conduce hacia los andenes como Virgilio con Dante, y de la misma manera, nos topamos con un infierno de gente endemoniada en el subsuelo capitalino, presta a mostrarte sus feroces garras y tormentos  terrenales, con los cuales tu trayecto será una verdadera tortura. Ah, pero a los 3 minutos, cuando tu mente se había convertido en un centro de paz zen repitiendo el mantra “no hace calor, amo el metro… ohmmm….” Entonces se para el tren y el conductor anuncia que hay una ligera eventualidad que está provocando un severo retraso de unas 2 horas, más o menos, por lo tanto los trenes serán desalojados y “se recomienda” el uso del transporte superficial… es decir, salte..

Pero por otro lado, el que va cómodamente en su vehículo particular, debe lidiar con una serie de inconvenientes que cada día te hacen creer que, efectivamente, hay una fuerza suprema que nos  controla el humor. Uno puede salir perfumado, bien peinado,, las mujeres medianamente maquilladas  (el resto del trabajo lo hacen en la cola) e incluso puedes salir con la camisa blanca tipo comercial de detergente. Pero al llegar al carro, lo que escuchas es al conductor del programa matutino del tráfico diciendo, desde el helicóptero “no vayan a tomar la avenida tal porque esta cerrada por una protesta a esta hora” “la autopista esta colapsada por un choque entre un camión de cabillas y un autobús escolar” “la calle principal que conduce al centro de la ciudad esta cerrada por trabajos de asfaltado”  y pare Ud. de contar… mientras buscas por cada calle, cada esquina o cada avenida, por donde sortear una salida efectiva para no llegar retrasado a la oficina, por lo menos  una hora, es cuando suena una de las trompetas del apocalipsis y te consigues con los jinetes… no, perdón, son docenas, cientos, miles de motorizados que van en tropel arrasando con todo en la vía, como si de una peste bíblica se tratara.

Es entonces cuando escuchas la noticia que, un loco pastor de una iglesia protestante, se le ocurrió que el mundo se iba a acabar la semana pasada, o la que viene, o tal vez el mes próximo, pero lo que si es seguro es que LOS INFIERNOS SE ABRIRAN PRONTO, LAS PESTES SALDRAN A RELUCIR Y EL TERROR CIRCUNDARA A TODOS LOS MORTALES!

Ya va… ¿y dónde vive este señor? No solo hablo de que debería vivir en Caracas para saber lo que es pestes bíblicas, terror sobre ti, demonios y cohortes malévolas rondando sobre tu cabeza… no, no es solo eso: ¿Es que acaso este señor alguna vez ha vivido en una ciudad? Digamos, México D.F., Los Ángeles, New York, Caracas, Bogotá…. Porque de ser así, creo que ese señor convocaría una rueda de prensa en donde, con brevísimas palabras, diría: Señores, el fin no está cerca, el fin ya llegó!

La realidad de la petición de paz entre las dos Chinas.

  El vilipendio siempre está a la orden del día. La gente de verdad no sabe interpretar los  buenos deseos de paz de sus congéneres.

 Muchos se llenaron de estupor al leer el deseo de paz entre las dos Chinas que escribió cierta modelo, ex miss, ex conejita Playboy, ex actriz de novela, ex cantante, ex protagonista de videos porno furtivos… de todo menos ex perta en materia internacional, sin embargo, es mi deber hacer el análisis serio y profundo del comentario en las redes sociales que hizo esta seño… bueno, ella.

Si, es cierto: HAY DOS CHINAS. Esta afirmación puede ser una locura, pero para dar mi explicación al respecto, me permito copiar el comentario que originó todo esta vorágine de comentarios:

“Esta noche quiero pedirles que me acompañen en una oración por la paz que estos ataques entre las CHINAS no empeoren nuestra situación”

Es memorable la preocupación que siente ella porque cesen las hostilidades y haya paz entre las Chinas. Desde tiempos que se pierden en la memoria, las Chinas siempre han estado en pugna, constantemente ha habido enfrentamientos, en momentos abiertamente públicos, en ocasiones a puerta cerrada. Es terrible ver como se desató en una ocasión un dime y diretes entre las Chinas por problemas de carácter económico, lo cual llevó a la ruptura de relaciones por un tiempo y que conllevó a que los relacionados con las Chinas se vieran afectados en su economía y la satisfacción de sus necesidades básicas, cuando menos en una…

En cierta ocasión hubo también un altercado pero no por razones económicas, sino por motivos sociales. Fue terrible ver como un simple cambio de posición de un aliado de una de las Chinas, devino en una ruptura de relaciones gravísima y nunca faltó uno que otro bombardeo entre ellas, que afortunadamente no produjo consecuencia alguna, cuando menos de tipo material.

Es aterrador el solo pensar que un nuevo evento, del cual no tenemos mayores detalles, devenga en empeorar la situación de las  Chinas. No quiero ni imaginar que podría suceder! Las consecuencias? CATASTRÓFICAS, sin lugar a dudas.

Las Chinas MIYA ZINT SU MEIN y KOYA ZINT SU MEIN, hermanas de nacimiento, propietarias de un afamado restaurant de comida china, siempre han estado en permanente estado de alerta, en un constante ataque. Cada vez que uno ve a estas dos Chinas, siempre se están bombardeando con insultos, palabras obscenas y demás veleidades (absolutamente incomprensibles, porque son en su propio idioma)

Miya y Koya, las dos Chinas, se han bombardeado con chopsuey delante de los clientes y en varias ocasiones han afectado a uno que otro, provocando que la clientela se sienta ofendida y no vuelva más. En una ocasión Miya le quitó el novio a Koya y ello ocasionó un bombardeo de lumpias sin fritar y la engrapadora de la caja registradora por otro lado, lo que generó el pánico entre los comensales.

El peligro se cierne sobre el restaurant “Las Chinas” porque recientemente, se vieron volando unos tallarines que lanzó Miya a Koya y, a su vez, Koya le respondió a Miya con camarones en salsa, lo cual provocó la visita de la policía y les notificó que de seguir los ataques entre ellas, pues no habría más solución que cerrarles el establecimiento por alterar el orden público hasta tanto no resuelvan sus diferencias las Dos Chinas.

 Recemos pues, lectores y amigos  todos, porque haya paz en “Las Chinas”, cesen los ataques con comida y bombardeos con demás enseres, para que no empeore nuestra situación y no tengamos donde comprar un buen chopsuey, unos tallarines o un arroz frito cerca de nuestras casas.

Francamente y si más que decir, solo puedo agregar: Gracias Alicia por la mediación de paz…

De los ascensores y la política local…

“Tener una tendencia política es como tener un pene: es bueno tener uno, es bueno sentirse orgulloso de él, pero no esta bien querer meterselo por la fuerza a los demás”

 

Recientemente fui victima de una claustrofóbica e inquietante experiencia: ME QUEDÉ TRANCADO EN UN ASCENSOR.

Es una situación nada fácil de narrar por la pleyade de sensaciones que te asaltan a la cabeza cuando pasas por ese trance, sin embargo, si bien no es fácil quedarse en un ascensor 20 minutos, menos fácil de sobrellevar es cuando te quedas con dos vecinas de tendencias políticas diametralmente opuestas! déjenme contarles…

Cierto día iba saliendo como a las 6am para mi trabajo. Considerando que vivo en un extremo de la ciudad y mi oficina queda en el otro, ya esa hora era suficientemente tarde como para un minuto más en la casa. Mientras me tomaba apurado el consabido cafecito mañanero, escucho que habrá una concentración opositora en Altamira  y otra oficialista en la Avenida Sucre de Catia, lo cual me indicaba que el trafico no estaria nada sencillo hoy.

Salgo corriendo de la casa, cierro las 4 rejas que hay que abrir para salir del apartamento y llamo el ascensor: Primer punto negro en la cara del día… no servía el ascensor, tendría que tomar el otro.

Bajo las escaleras y después de esperar unos minutos me monto junto a una vecina, de esas tipicas doñitas que te saludan con una sonrisa, sabes que viven en tu edificio desde que montaron las bases del mismo, pero no has cruzado mas palabras que un “Buenos días señora”. Por desgracia mia, el ascensor en vez de bajar, subió, abriendo sus puertas un par de pisos más arriba donde se montó otra señora de la misma especie que la anterior: tipica doñita pensionada, dulce y agradable con todos.

Entre el piso 12 y el 11, el ascensor comienza a dar unos saltos medio raros… hasta que pasó la catástrofe: se quedó trancada esta vaina!

– Ay Dios mio, que vamos a hacer?! Mijo, llame a los bomberos!.- me dijo una de las señoras.

-No chica, que bomberos nada! Vamos a ponernos a darle golpes a la puerta para que abran esta vaina! .- dijo no menos deseserada la otra señora

– Ya va señoras, vamos a calm…- intenté decir, antes que una de ellas mirara con cara de perro a la otra.

– ¿Caerle a golpes al ascensor? ¿Y es que acaso tu eres chavista para que todo lo resuelvas a punta de golpes mijita?

Ya está… la génesis del rollo…

– Bueno, y si soy chavista que te importa a ti, vieja escualida! ¿Eso es lo que te enseña a decir el imperio y la basura mediática?

– El imperio de lo que pienso, vieja bruja! por eso es que estamos así de mal en este país, por gente bruta e intolerante como tu!

– ¿Intolerante yo? si tu eres la que no te das cuenta de lo equivocada que estás y de lo bruta y falta de respeto que eres, vieja animal…

Y a todas estas, entre dimes y diretes, rasgadas de vestiduras y sacadas de trapitos al sol e insultos uno más creativo que el otro (por cierto, unos buenos: tu perfume huele a pollo de PDVAL; Eres tan ridícula y escandalosa como la ropa de la bicha) ninguna de las dos reparó en que yo estaba ahí y que lo que había que hacer era llamar al conserje con el botoncito amarillo de la alarma (ese con una campanita, recuerdan?) Pero cada vez que intentaba hablar, ninguna de las dos me dejaba hablar.

-Por culpa de gente que apoya esta porqueria tiránica es que muchachos como este (valga que la afirmación vino acompañada de un coñazito en el pecho) se van del país!

– Si claro, y acaso te vas para donde, ah? ¿Te vas para el imperio a vivir el sueñito americano? (todo eso me lo decía mirándome a mi, como si yo tuviera algo que ver en el rollo, y el consabido dedito trepanador-acusador en el brazo) Pues te cuento que ellos pasan el hambre pareja también carajito, asi que bajate de esa nube

– Pero señora, yo lo que quiero es bajarme de aqui porque voy a llegar tarde al trabajo!.- le dije a una mirando tambien a la otra, a ver si se decidían a cooperar para salir del atolladero

– ¡Claro, como todos, pues! ¡Lo unico que les interesa es el trabajo para poder sacar dinero parejo y poder gastarlo en pizzitas y centros comerciales! Pues te cuento que eso es capitalismo y es bieeen malo, oiste?.-  me decia la señora, ahora amenazándome.

– Bueno, ¿y es que acaso no ves que el muchacho se preocupa por su trabajo? Esos son los vagos tarifados que tienen Uds, que lo unico que hacen es ir a tirar piedras como unos salvajes.

– Salvajes Uds. que matan de hambre al pueblo con su pensamiento…

– ¡¡SEÑORAS YA!! (me arreché pues…) YA DEJEN LA PELEADERA POR FAVOR Y VAMOS A TERMINAR DE SALIR DE ESTE ATOLLADERO Y LA DISCUTIDERA QUE NADA NOS DEJA, PERDEMOS TIEMPO, A MI ME BOTAN DEL TRABAJO Y NINGUNA DE LAS DOS CAMBIA DE PARECER!!

Esas palabras de desespero mio fueron peores que ponerme una franela de AD con una gorra roja ( una aberración del sistema, pues)… Ambas me miraron con cara de perro y las dos tomaron partido, pero para descargarme…

– ¿Ves no? por eso es que el capitalismo es malo! Los jóvenes de ahora solo se preocupan por lo suyo, porque son unos egoistas.

– No y no es nada… después que una se mato por años para darles una democracia sólida y seria, llena de valores y buenos ejemplos, resulta que ahora eso les da pie para gritarle a los mayores y creer que se las saben todas, JA!

…y por ahí siguió la discusión, cambiando el terreno de juego donde yo era el campo y ellas las gladiadoras.

El desespero pasó a desazón; la desazón a incomodidad y la incomodidad derivó en resignación, primero a que llegaría al menos una hora y media tarde al trabajo y a que en algún momento un alma piadosa escucharía la peleadera de las señoras y nos sacaría de ahi (porque a todas estas, el boton de AYUDA COÑO! no funcionaba)

Mientras pasaban los minutos y me aflojaba el nudo de la corbata, ya resignado a la triste realidad, fue que pensé en el pensamiento con el que abro este post, y me obliga a estas preguntas de reflexión final ¿Por qué, si lo que quiero es la reconciliación, no me escuchan? ¿Si la discutidera no te lleva a nada, por que carajo no te pones a trabajar con el vecino y le respetas su modo de ver la vida?

¿QUE TIENE DE MALO PREOCUPARME POR MI FUTURO, SIN PARARLE A IDEOLOGIAS, SINO A ECHAR PARA ADELANTE?

Verdaderamente, la política en este país es una broma seria…