La verdad sobre las razas de perros…

Imagen Punto común entre nosotros los seres humanos, es conocernos y posteriormente comenzar a estudiarnos, no solo para saber quiénes somos en realidad,  sino para poder chismosear sobre nuestra vida y luego poder criticarnos unos a otros (especialmente, y quizás so pena de sonar sexista) entre las hembras de nuestra especie. Por el contrario, entre los machos de nuestra especie, ocurre el fenómeno de vernos unos a otros y exhibir cuán grandes somos en comparación con los otros machos de nuestra misma especie, es decir, cuán animales podemos ser… Recientemente, estuve analizando el comportamiento canino junto con un inteligentísimo y afamado grupo de científicos que estudian no solo la conducta de esta especie, sino que además la lograron descifrar a tal modo, que pudieron lograr saber qué se decían entre si los perros. Estas son las conclusiones de dicha investigación: La verdad sobre las hembras de la especie… Las perras, suelen pavonearse frente a las otras solo con la mera necesidad de mostrarles a las demás, cuán hermosa es su pelambre, y en ocasiones, su tamaño, no siendo esto algo que suelan hacer. Las perras, siempre están criticando entre si, por ejemplo, se estudió una muestra de un universo de aproximadamente 50 especies diferentes (desde french poodles hasta Rotweillers) y todas llegaron a la misma conclusión: olerse es solo para saber que yo como perra, huelo mejor que tu. Esto del olor entre las perras es incluso más interesante que cuando las humanas se fijan en los zapatos o carteras de las otras mujeres, ya que las per… las caninas (digo, no se vaya a mal interpretar) se ladran entre ellas diciendo “Esa perra como huele” “Que envidia el veterinario que la trata” “Viste el collar que le puso su dueño? Esa perra no se lo merece, es un cacri”  y cosas por el estilo… Otra cosa interesante es cuando las perras de una misma especia se ladran bajito entre ellas diciéndole a la otra  “¿Esa perra que se cree? ¿Que tiene pedigrí? No mi amor… yo sé de dónde viene ella!” pero cuando viene la perrita criticada en cuestión, el ladrido cambia radicalmente hacia la cuestionada y la interpretación es “Hooola amiga! Que linda te ves hoy! De verdad que la raza se te brota por todos lados…”   La verdad sobre los machos de la especie… Los machos de todas las razas siempre decían exactamente lo mismo: “¿En realidad los poodles son perros o solo peluches animados?”  Es que resulta muy gracioso que un pastor alemán, se siente en el parque cuando su dueño lo saca a pasear y se junta con otros de su misma especie y rango, y vean pasar a un poodle… “¿Chamo, es en serio que eres un perro? Solo mírate por favor!! Ni siquiera caminas, sino que te carga la viejita o el peluquero que tienes por dueño…”  a lo cual los poodles no dicen nada sino que sencillamente respingan su nariz y dicen “Di lo que quierz pero mi mami  m-e  q-u-i-e-r-e” con lo cual la duda entre los perros ya queda zanjada. No obstante, hay otra especie que lejos de causar curiosidad, causa espanto y es la de los pinscher. Se analizaron los ladridos de muchos perros machos, al ver llegar en el mismo parque donde se hizo el estudio, un pinscher y todos los ladridos inequívocamente eran de pánico al no saber si eso era un alienígena, una rata o quién sabe qué creación de Papa Perro. Otro elemento divertido es como ven los perros de razas medianas (cockers y similares, por ejemplo) a los perros de razas asiáticas, cuya reacción es exactamente la misma que tenemos los humanos: el ladrido al unísono dice “Epa chinooo, ¿Cómo está la vaina?”  Y más divertido aún es cuando llegan los labradores o Golden Retrievers, ya que son considerados los metrosexuales de la especie canina, altamente comparables con un Beckham en los humanos; esto quiere decir que los demás perros realmente sí los envidian… pero ni de vaina lo dicen delante de los otros perros, ya que solo emiten un bufido extrañísimo que se puede interpretar así como un “C.. de su madre con este y su pelambre , si para perras vale! Pero seguro es medio marica y ni las monta” Palabras más, palabras menos amigos lectores, los perros y los humanos tenemos más semejanzas que diferencias en nuestros comportamientos, aunque algunos humanos poco hayan evolucionado en comparación con algunos de sus perros y solo se diferencien de ellos en lo lanudos… en ocasiones.                                                                                                            Todos ladramos por una u otra razón, ya sea para criticar a las colas y alabar al hocico, bien sea para reírnos de los otros más desafortunados en tamaño o aspecto o bien sea para envidiar el físico de otros, para finalmente ladrarle al mundo que no es envidia, sino critica porque seguro que le gusta su veterinario. Y si no creen en este estudio concienzudamente elaborado, simplemente pueden colocar en los comentarios de este post

A OTRO PERRO CON ESE HUESO…

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